un día en Lenfex

En Lenfex cada uno tiene su cometido, todos sabemos que nos corresponde hacer en cada momento y si necesitamos ayuda, hacemos como se hace en los colegios; ¡preguntamos al de al lado!

El más tempranero y el que primero llega a la oficina es nuestro compañero Miguel, que llega sobre las 7.00 h. de la mañana, pero antes de ponerse en marcha se toma un cafecito para espabilarse, dar el 100%  de sí mismo y ayudaros a cada uno de vosotros en lo que necesitéis. ¡Ah! y pone la calefacción en estos meses de invierno, porque es un buenísimo compañero y no quiere que nos quedemos heladitos al llegar.

Los siguientes en llegar son Carlos y Gemma a las 8.30 h. de la mañana. Si el tráfico se lo permite suelen ser puntuales, si no… ¡paciencia! No por ponerse uno nervioso va a llegar antes…

En esta oficina la mayoría son  muuuy cafeteros, por lo que… ¡marchando el segundo café de día! Miguel y Carlos, se van a saborear un delicioso café colombiano que tenemos cerquita de nuestra sede. Gemma que es más de tomarse un tecito, se queda abriendo su correo y poniéndose al día de cada una de vuestras peticiones.

Aurea es la siguiente en incorporase y comienza a escuchar todos los mensajes que dejáis tanto en el contestador, como en el correo. Os va respondiendo uno a uno e intenta solucionar cada problema que os pueda surgir.

Daniel y Belén se unen al trabajo después de Aurea. La maquinaria Lenfex está casi completa y funciona a las mil maravillas… Bueno quizá estamos exagerando un poco… Empezamos.

La maquinaria Lenfex está casi completa y funciona bastante bien, y si en algún momento se tropieza, ahí estamos todos para volvernos a levantar y seguir adelante, porque para el equipo Lenfex, lo más importante son vuestras experiencias. Lo primordial no es no tener fallos, si no, saberlos solventar de forma rápida y eficaz. Estar a la altura de vuestras expectativas.

Para cerrar filas dentro de Lenfex, llegan Lily y Edu, que se ponen manos a la obra para aportar su granito de arena y que el trabajo que hacemos todos, esté completo de principio a fin.

Tampoco os queremos engañar, no todos los días son un camino de rosas, en muchas ocasiones esas rosas tienen espinas y nos toca  esquivarlas lo mejor posible, pero ¡a veces nos pinchamos!

Hay semanas en la que el trabajo es bastante estresante, no nos olvidemos que la mayoría de nuestros alumnos son menores de edad y los errores tienen que ser mínimos para que no haya ningún problema grave.

Tenemos picos de semanas en las que todos nuestros grupos deciden viajar en las mismas fechas y la Ley de Murphy aparece que da gusto. Por esa razón sabemos que nos habéis contratado. Los problemas surgen sin buscarlos, pero nuestro equipo está para ayudaros lo mejor y lo más rápido posible. Ahí es donde reside la calidad de Lenfex.

En esas semanas, el teléfono no para de sonar, las bandejas de entrada de los correos electrónicos se llenan en un abrir y cerrar de ojos, los wassap (si los wassap) suenan y cuando te quieres dar cuenta, ves que tienes unos cuantos mensajes por abrir, etc. Son semanas en las que no tenemos un minuto libre, pero nos gusta poderos ayudar y daros de la mano durante todo el camino que recorréis, por eso Lenfex funciona.

También tenemos nuestro  momento de paz y es cuando nos juntamos a comer e intentamos desconectar media hora, hablar de temas de actualidad, vida personal, etc., pero muchas veces terminamos hablando de… ¿lo adivináis? LENFEX.

Van pasando las horas y poco a poco los que antes vinieron, antes se van. El encargado de cerrar la oficina y apagar todas las luces hasta la mañana siguiente es Daniel. Con él nos despedimos hasta el próximo día. See You!