equipo Lenfex

Un camino de experiencias increíbles y felicidad elevada a la enésima potencia. Así describe Belén su experiencia…

“Muy buenas a tod@s!

Os preguntareis de que vamos a hablar hoy…  pues nada más y nada menos que del camino que recorreremos cuando los queridísimos padres deciden… ¡enviaros a lo que será una de las mejores experiencias de vuestra vida! ¡Un increíble viaje de verano en el extranjero!

Comenzamos este maravilloso paseo cuando un nuevo correo entra en mi bandeja de entrada… “tienes una nueva petición de información sobre los viajes de verano en el extranjero” la alegría invade mi estado natural y preparo la llamada.

La llamada conlleva (como es de esperar), todo tipo de alegrías, miedos, preguntas y más preguntas… y es que a los papis les cuesta despegarse de sus mochuelos y quien diga lo contrario… ¡miente!

Felicidad plena cuando la llamada de vuelta dice algo así como, “Belén, vamos para adelante, que tenemos que hacer ahora” y es que en ese momento comienza todo…

Vosotros: ¡tengo que ir preparando la maleta!, ¿me llevo el bañador?, ¿papá crees que les caeré bien a los demás niños?, ¿y si no me gusta la comida que me ponen?, yo no quiero clases de inglés, ¡que rollo!, ¿mamá la familia será maja conmigo?

Papa y mamá: ¡ya te ayudo yo a hacer la maleta!, por favor que no se te olvide la documentación y que no se te ocurra perder el DNI…, ¡pues si no te gusta la comida lo dices!, ¡más te vale llamarme todos los días!, no te preocupes cariño que, seguro que les vas a caer bien a todos, eso sí más te vale atender en clase…

La llegada a Barajas son todo caras de incertidumbre que en diez minutos se convierten en sonrisas y carcajadas.

La llegada a Barajas son todo preguntas y medio sonrisas que se convierten en despedidas amargas y que pronto se convertirán en tranquilidad y calma con esa llamada tan esperada “ya estoy aquí mamá, ¡todo muy bien ya te llamo luego!” muy posiblemente esa llamada no llegará hasta el día siguiente… hay que ser realista.

Y comienza la aventura: conocer a la familia, acomodarte en el que será tu nuevo cuarto durante las próximas tres semanas, timidez en las primeras conversaciones con esas personas que no conoces de nada, (muy posiblemente aparezca en tu cabeza la frase “que rara es esta gente” en más de una ocasión) y es que al fin y al cabo ¡son personas con una cultura diferente a la nuestra!, siempre me he preguntado qué pensarán ellos de nuestras famosas “siestas” o de que cenemos a las 10 de la noche… ¡o de que nos demos besos para saludarnos con un desconocido!.

Y pasan los días… “Belén las clases son un rolloooo”, “Belén mi familia es super extrañaaa aunque son majos jajaja”, “Belén ¿qué vamos a hacer hooooy?”, “Belén ¿nos llevamos ropa de deporte para mañanaaaaa?”, “Belén no me gusta el bocadillo que me han puestooo”.

Las preguntas y las quejas terminan en cuanto empiezan a disfrutar de cada momento, el cariño de una familia nueva, las experiencias nunca vividas, la diversión en cada actividad que hacen, (hasta tener que entenderse en inglés acaba por ser divertido), pero sobre todo y lo que sin duda acabará por ser lo más importante son las nuevas amistades y es que es alucinante el cariño que se pueden coger las personas en tan poco tiempo…

Y como era de esperar todo acaba en lloros y llantos, pero ¡no os preocupéis! son de felicidad, ya que sabes que recordarás ese viaje y a esas personas que lo han vivido junto a ti siempre y quien sabe… es posible que nos encontremos con un “el año que viene más y mejor…”.

Por supuesto un año después la pesadilla de los papis vuelve a empezar, pero en esta ocasión se percibe una gran diferencia… lo que eran preguntas sin fin y medias sonrisas se han convertido en tranquilidad y grandes sonrisas.”