entrevista monitora lenfex

Entrevistamos a Candela, una de las #monitorasLenfex. Desde el primer momento supimos que tenía un gran potencial como guía para los chicos de nuestros grupos. Es una chica joven, resolutiva, simpática y responsable que hace que los alumnos a los que acompaña sientan que además de estar respaldados por ella, es una amiga en quien confiar.

  1. ¿Qué es lo que te ha movido a participar en este programa como monitora?

Creo que contar con tanta experiencia como estudiante en este tipo de programas me hizo querer conocer cómo funcionaba todo desde el otro punto de vista.

Además, el poder ser el referente de un grupo de chavales me imponía mucho y me suponía un reto, lo que me motivaba a dar todo de mí esos 20 días en Irlanda.

  1. ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar con chicos jóvenes?

Se aprende mucho de ellos, es increíble todo lo que cada uno me ha transmitido durante estos 20 días. Y poder enseñarles, aconsejarles, tanto para el desarrollo del programa como sobre la vida en general.

 

  1. Como ya sabes, en Lenfex apostamos por los grupos pequeños, donde ponemos nombre y apellidos a todos los estudiantes con quien trabajamos. ¿Crees que merece la pena seguir apostando por nuestra estrategia de grupos reducidos? ¿Por qué?

Creo que es la clave del éxito en un programa como este, ya que no serviría de nada llevar un grupo grande, tener un problema y llamar a Madrid y a la hora de contarlo para buscar solución, no se sepa ni de que niño se habla.

 

  1. Dada tu experiencia personal como participante en este tipo de viajes, ¿cómo te has sentido formando parte del staff?

He sentido muchas cosas; mis horizontes han crecido, he sentido que podía entender perfectamente cómo se sentían los niños en algunas situaciones, lo que me ha facilitado mucho mi tarea con ellos.

Me ha permitido entender algunas decisiones de mis monitores que en su día no entendí.

  1. ¿Nos puedes contar alguna anécdota graciosa que os haya ocurrido durante el viaje?

El día que fuimos a Howth hacía un día espléndido, lo cual en Irlanda es bastante raro y poco duradero. Después de hacer toda la bajada por el pico hasta el pueblo, nos dieron dos horas libres para explorar el pueblo. Marta, Álvaro y yo queríamos ir a ver las focas del final del muelle. Justo empezó a nublarse (era raro tanto sol en una mañana), conforme nos acercábamos al final del muelle hacía más aire, era casi imposible andar, lo cual era bastante gracioso. Y de repente se puso a jarrear, esto mezclado con el aire nos hizo darnos la vuelta, ya no queríamos ver focas. Casi no podíamos correr. Después de mojarnos enteritos (parecía que nos habíamos duchado vestidos) y llegar a un lugar a cubierto, el tiempo de Irlanda nos sorprendió de nuevo y salió otra vez un sol radiante. Ya no intentamos volver, no vimos las focas, pero, aun así, fue bastante divertida la huida hacia cubierto.

En las fotos se puede ver el viento que hacía y cómo quedamos después del turbión de agua.

  1. ¿Cómo valorarías el soporte y forma de trabajar por parte de la Escuela de Dublín?

Me han parecido grandes profesionales, siempre estaban ahí para cualquier cosa que necesitábamos, tanto los chavales como yo. Me ayudaron a solucionar cualquier cosa que pudo surgir durante las tres semanas.

Además de ser grandes profesionales eran súper majos y siempre tenían tiempo para echarse unas risas contigo.

  1. Has sido #monitoraLenfex durante tres semanas de estancia en Dublín. ¿Qué características tiene esta ciudad para ofrecer a los estudiantes que quieren mejorar su inglés?

Creo que al alojarnos en núcleos urbanos muy cercanos a Dublín nos permitió disfrutar del ambiente tranquilo de estos y conocer mejor las costumbres de los irlandeses. Esta cercanía estaba también a nuestro favor a la hora de querer desplazarnos a Dublín, ya que en 15 minutos en DART estábamos en pleno centro urbano. Lo que a los niños les permitió conocer la ciudad ‘cada domingo por su cuenta’ y les llevó a desenvolverse en el idioma ante cada situación con la que tuvieron que lidiar.

  1. Todos nosotros valoramos mucho el tipo de estancia en familias nativas, ya que entendemos que se añade un valor extra al programa de inmersión lingüística. ¿Cómo crees que ha sido la relación y el contacto de los alumnos con sus respectivas familias anfitrionas?

Creo que en general, Irlanda es un sitio idóneo para este tipo de inmersión debido a lo acogedores que son los irlandeses.

Creo que en general todos los participantes han tenido una experiencia muy grata con sus familias, dónde me incluyo. Nos hemos sentido parte de la vida de Irlanda desde el primer día.

  1. ¿Qué ventajas ves en que los jóvenes tengan este tipo de experiencias en el extranjero durante sus años de estudiantes?

Creo que más allá de su aprendizaje del idioma (lo cual es indispensable para su futuro), estas experiencias les enriquecen un montón, ya que conocen más modos de vida, más lugares. Diría que este tipo de viajes les abre la mente mucho más, y crecen, crecen mucho como personas.

 

  1. ¿Qué te traes de vuelta en la maleta después de esta experiencia como monitora?
  • Me traigo mucho, muchas experiencias nuevas, he aprendido a lidiar con asuntos con los que nunca antes había lidiado.
  • Me traigo un grupo de 13 niños que sé que de una manera o de otra siempre quedarán en algún rincón de mí.
  • Haber explorado un país nuevo desde dentro.
  • Traigo amigos nuevos, ya que también he podido conocer a otros monitores de otros grupos con los que se convivió en la escuela.

Y, sobre todo, traigo muchas ganas de volver.

 

Ha sido un placer y agradezco a Lenfex y todos sus profesionales, que me han echado una mano siempre que lo he necesitado durante la estancia en Irlanda.