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Todos conocemos a alguien que ha viajado al extranjero y ha vuelto muy contento con la experiencia. En muchas ocasiones estas personas no solo vuelven con un amplio conocimiento del idioma, sino también con un gran bagaje de experiencias vitales que les han hecho madurar en todos los sentidos. Tomar la decisión de marcharse puede no ser fácil. No todo el mundo tiene la valentía de emprender una aventura de este tipo, aunque en el fondo todos saben que será inmensamente productiva. Está claro que siempre es mejor arrepentirse de lo que se hace, que de lo que se ha dejado por hacer, y está claro que difícilmente podrá uno arrepentirse de una experiencia de este tipo que, a ciencia cierta, le va a enriquecer enormemente. Una de las mayores motivaciones a la hora de viajar al extranjero es adentrarse en una nueva cultura con el objetivo de aprender, y en la mayoría de las veces, de aprender idiomas, siendo los viajes para aprender inglés los más habituales, debido a la importancia de este idioma en el ámbito laboral por su globalidad. Cabe también mencionar que estos viajes no pueden ser simplemente considerados un complemento a la formación, sino que si lo que buscamos es dominar una lengua extranjera, este paso se hace extremadamente necesario. En estas líneas te ofrecemos diferentes razones por las que no se debe dudar a la hora de decidirse por emprender una aventura como esta.

 

Beneficios de la inmersión lingüística

  • Aprender el idioma en su contexto natural. No es lo mismo estudiar la gramática, la ortografía o el léxico en una academia que aprender el idioma en su país de origen. Convivir a todas horas con una lengua nos aporta un aprendizaje mucho más significativo y constante, ya que nunca dejamos de tener que utilizarlo, porque en todo momento estamos aprendiendo nuevas situaciones en las que la lengua nos está siendo de utilidad. Se aprende a dominar expresiones, frases hechas, su jerga, su pronunciación, sus dialectos, los diferentes usos de cada palabra… Adquirir un idioma en su país de origen puede incluso hacer que acabemos pensando en dicha lengua. El desarrollo de la comprensión oral encuentra en este tipo de viajes su máximo exponente, ya que ningún profesor de inglés es comparable a tener un profesor en cada situación cotidiana, durante todo el día.
  • Conocer la cultura y la tradición del país. No solo de lengua hablamos, en cuanto a la formación que se obtiene al viajar al extranjero. El conocimiento del mundo que adquiere el estudiante es de gran utilidad para el resto de su vida académica y para ampliar su cultura general. Además, los valores y conocimientos que se adquieren amplían la dimensión personal, ofreciendo nuevas perspectivas de la vida, madurando y aportando una nueva visión del mundo.
  • Mejorar la carrera profesional. Hoy en día es esencial tener conocimientos en otro idioma sobre tu sector laboral. Un currículum de una persona que ha podido estudiar en el extranjero siempre adquiere más valor para las empresas. Estas buscan a gente que tenga un gran dominio de la lengua y solo con un aprendizaje vivencial como este se logra adquirir. Además, una empresa siempre busca un perfil que tenga una visión global del mundo, que tenga experiencias que solo con este tipo de viajes se pueden obtener.
  • Aumentan las ganas de aprender. Cuanto más aprendemos, cuanto más vivimos, más curiosidad tenemos por seguir conociendo. Se produce una retroalimentación, una motivación intrínseca que nos empuja a querer viajar más, a querer coleccionar nuevos países y experiencias vitales, tener la necesidad de aprender nuevos idiomas. Viajar es como una droga saludable que nos incita a movernos, a no conformarnos con lo que tenemos al lado de casa y a vivir el mundo.
  • Crecer socialmente. En estos viajes se conoce a una gran variedad de personas. Muchas de ellas pueden ser amigas para toda la vida. Esto es, además, muy positivo porque el hecho de tener un amigo extranjero hace que podamos practicar mucho más el idioma que queremos aprender. Por otra parte, enfrentarse a una situación como esta en la que tenemos que comunicarnos sí o sí, para ‘sobrevivir’ fuera, hace que las personas desarrollen más su sociabilidad y pierdan la timidez, con lo que ganarán confianza en sí mismos.
  • Como ya se ha dicho, el hecho de crecer socialmente, junto con el conocimiento de otras formas de vida y otras culturas nos da una perspectiva nueva del mundo que nos hace más maduros. Las personas que viajan a otro país aprenden a resolver diferentes situaciones por sí mismos y se hacen más independientes y autónomos, mejorando también su autoestima.
  • Adquisición de nuevos valores. Conocer otras culturas hace que valoremos más lo que tenemos o que, por el contrario, nos demos cuenta de las cosas en las que tenemos que mejorar. Vivir en el extranjero sin saber el idioma inicialmente y ser acogido por otras personas nos hace también más generosos y solidarios, siendo conscientes de que nosotros también podemos ser los anfitriones en otros momentos de nuestra vida, y tratando a los demás como nos han tratado a nosotros, o como nos gustaría que nos hubiesen tratado.

 

Evitar imprevistos y problemas en los viajes de estudios

Está claro que los viajes de estudios son inmensamente positivos, pero como todo, tienen también sus peligros y posibles complicaciones que se pueden evitar y reducir realizando una buena gestión. Existen problemas desde el primer minuto, en lo que se refiere a los transportes, los horarios, la pérdida de equipaje… Los problemas de salud también son inesperados, por lo que debemos contar con las herramientas necesarias para hacerles frente en caso de que se produzcan. Para evitar todo este tipo de imprevistos y problemas se hace necesaria una buena planificación de los viajes, tener todo el material administrativo y burocrático en orden. En ocasiones no contamos con los conocimientos necesarios para llevar a cabo una gestión del todo eficaz, por ello es muy recomendable ponernos en manos de agencias especializadas como Lenfex para que solo nos tengamos que preocupar por aprender y disfrutar de este gran viaje.